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Parecería que los guatemaltecos estamos siendo víctimas de un terrible mal denominado "parálisis de la voluntad", el cual se manifiesta a través del miedo excesivo: miedo a la responsabilidad, miedo a la sociedad, miedo a los lugares abiertos y a los lugares cerrados, miedo a la contaminación y miedo al temor, además de sufrir insomnio, desesperanza e incertidumbre.
En nuestro país el miedo es el arma más cobarde utilizada por los delincuentes para obtener lo que desean, y sin miedo vemos que ellos actúan, burlando la ley y el sistema de justicia.
El miedo es la excusa ideal para no entrar en acción y nos convierte en una sociedad vulnerable. Otros países de Latinoamérica comenzaron de igual manera, alimentaron el odio de "los pobres contra los ricos", para tratar de dividir más a la sociedad, y evitar cualquier esfuerzo colectivo que les reste poder.
Hoy en día se nos puede asustar con un arma de fuego como con negarnos ayuda si no hacemos o pensamos de la misma manera que ellos, logrando destruir todas las formas de resistencia, a fin de perpetuarse en el poder.
Dejar atrás el miedo y la apatía es lo que nos corresponde, a través de la participación y el involucramiento en las soluciones de los problemas que nos afectan en nuestro barrio, en nuestra colonia o zona; así mismo, evitar la confrontación y promover la unidad entre los ciudadanos, ya que sólo de esa forma, lograremos ser personas que generen el cambio, y evitaremos que nos roben la paz, que violenten nuestros derechos y que nos arrebaten la vida de un ser querido o la propia. ¡El futuro está en nuestras manos!
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