|
La Comisión de Postulación, amparada y guiada por la Constitución Política de la República de Guatemala, es integrada por el presidente del Colegio de Abogados y Notarios, los decanos de las facultades de derecho de las universidades del país, el presidente de la Corte Suprema de Justicia y el presidente del tribunal de honor. Siendo esto se inició la recepción de expedientes a aspirantes a Fiscal General y jefe del Ministerio Público. Se prosiguió con las depuraciones correspondientes en largas sesiones de trabajo, en las cuales se observaron logros académicos, el área laboral, experiencia y principalmente el tema de honorabilidad de los postulantes.
Se logró conformar una lista de 6 candidatos, que se le propuso al presidente Constitucional de la República, para que él seleccionara al personaje que dirigirá al MP durante los próximos 4 años. Pues sucede que el comisionado de la CICIG renunció, no sin antes pedir que se destituya al nuevo Fiscal General, licenciado Conrado Reyes, que días antes fue seleccionado y juramentado por el señor presidente.
La otra cara de la moneda en este proceso es dirigida por las organizaciones que dicen defender los Derechos Humanos, tales como: Rigoberta Menchú; la ODHA, con Nery Rodenas; GAM, con Mario Polanco; Fundación Myrna Mack, con Carmen Aída Ibarra y la Comisionada o pre comisionada para la Reforma Policial Helen Mack, además, Fundación Sobrevivientes, con Norma Cruz; Madres Angustiadas, con la señora Muralles; la SEDEM, de Iduvina Hernández y otros más que son clones de estos grupos y relleno para las fotos en los diarios del país.
Resulta que la Corte de Constitucionalidad en una acción sin precedente decide, ahora, anular todo el proceso que efectuó la Comisión de Postulación, así como la elección del licenciado Reyes y por ende la juramentación que el presidente efectuó. Esto sin duda es el resultado de la presión que efectuaron estas organizaciones, dejando a un lado la labor de los honorables miembros de la comisión antes mencionada. ¿Por qué digo honorables? De todos es conocida la hoja de vida de los miembros de la Comisión de Postulación, por ejemplo de los decanos de las universidades que tienen a su cargo las facultades de derecho y por ende el camino y futuro de muchos jóvenes que estudian la carrera de leyes. El presidente del Colegio de Abogados que fue ganador, a través de un proceso de elecciones en la cual participaron más de 10,000 profesionales del derecho. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, máxima autoridad del sistema de justicia guatemalteco y el representante del tribunal de honor.
Del otro lado, las personas y grupos, dizque, defensores de Derechos Humanos que han prostituido la palabra impunidad y que la han fortalecido con sus acciones al margen de la ley. Estas personas aparecen como los grandes expertos en una diversidad de temas, pero ¿realmente sabemos quiénes son? ¿Serán personas honorables? ¿Quién les dio el título para señalar, dirigir y hacer de menos la toma de decisiones de entes colegiados y amparados en ley como la Comisión de Postulación?
Considero que las acusaciones que se han hecho, tanto a la comisión, como a los candidatos a Fiscal General son graves, pero debemos recordar lo siguiente: ¿Dónde están las pruebas? Porque denunciar y señalar es muy fácil y el papel aguanta con todo. Estas personas no se dan cuenta que con sus discursos, mentiras y chismes han dado un gran golpe a la institucionalidad del país y peor aún a la Constitución Política. De estas acciones tenemos como resultado poner en entre dicho la decisión del presidente, así como la honorabilidad y ética de los profesionales miembros de la comisión.
A los honorables miembros de la Comisión de Postulación les reitero mis felicitaciones por el deber cumplido. Muchos ilusos dirán que no deben seguir porque su posición y decisión está comprometida. Ustedes son honorables, toda Guatemala lo sabe, quienes tienen compromisos sectoriales evidentemente son esos grupos de presión e interés que se hacen llamar defensores de Derechos Humanos y el compromiso lo tienen con la Impunidad y la violación de nuestro débil sistema de leyes.
|