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Han pasado 68 años de historia en Xelajú Mario Camposeco y continúa un ciclo repetitivo que pareciera nunca acabar.
Malos jugadores que se acomodan en el equipo, jugadores extranjeros que no dan la talla, directivos que toman decisiones a la carrera o del hígado, técnicos que ofrecen maravillas y una eterna crisis económica.
Lo rescatable de muchos torneos es el apoyo de la afición noble y que su apoyo es dirigido a una institución, y no a un grupo de personas que están de paso únicamente.
Son veinte torneos cortos los que ha disputado Xelajú desde su ascenso en el 2000, en los cuales solamente ha podido estar en dos finales, una que, por supuesto, significó la conquista de la "Quinta Luna", y lo más reciente que fue la pérdida de la final frente a Municipal.
Son muchos los rumores que se escuchan en relación a la derrota tan desfigurada que se tuvo en los dos encuentros de la final. El principal, y sin dudarlo, el factor económico. Hay que considerar que esto no es nuevo en Xelajú, ya que como decía un aficionado: "Ni en los equipos de fútbol, nos escapamos de las extorsiones", y eso está demostrado, principalmente porque se puso de manifiesto que
si no hay "premios" los jugadores no dan todo de sí.
Esto deja una clara lección para todos los involucrados en el ámbito de Xelajú, no debemos darle todo el cariño y apoyo a los jugadores que no demuestren el amor por la camisola. Se tiene que reflexionar, y sobre todo, fijar una misión y visión clara de lo que se quiere para Xela, seleccionar bien a los jugadores y no dejarse llevar por contratistas que viven de colocar jugadores en los equipos, sin importar si funcionarán o no dentro de la institución.
En las decisiones de todos los involucrados en Xelajú Mario Camposeco está cambiar la historia, no esperar tanto por un título, ni tampoco quedarse burlado por los caprichos de jugadores de fútbol, y no esperar conseguir únicamente logros cuando se enfrenten a los equipos capitalinos.
Gracias afición por el apoyo incondicional a la institución llamada Xelajú Mario Camposeco, el apoyo debe seguir siempre en las buenas, en las malas y en las peores.
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